Con gran alegría les contamos que nuestros contenedores fueron parte de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023.
Creatividad Positiva partió hace 14 años con el sueño de aportar su granito de arena para comenzar a cambiar los hábitos ambientales de las familias chilenas. Y luego de años de trabajo, esfuerzo y crecimiento, hoy con mucho orgullo podemos decir que ayudamos a cambiar los hábitos de toda la región: nuestros productos estuvieron en las sedes y lugares de competencia de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023, el evento deportivo más importante de nuestra historia.
Tras un largo proceso de trabajo preparando los productos adecuados y participando en la licitación oficial correspondiente, obtuvimos la posibilidad de brindar nuestros contenedores para promover la separación adecuada de los residuos en las diferentes locaciones involucradas, ayudando a que tanto el público como los atletas y las delegaciones de los distintos países puedan contribuir a los objetivos ambientales planteados por la Corporación Santiago 2023.
Nuestros contenedores de reciclaje dijeron presente en múltiples lugares: en la Villa Panamericana en la que se alojan los atletas, en el Estadio Nacional, en el Parque Bicentenario de Cerrillos, en el Parque Peñalolén, en el Estadio Sausalito de Viña del Mar, en el Club Deportivo Universidad Católica, en la Escuela de Equitación en Quillota, en el Estadio Español, en el Estadio Elías Figueroa de Valparaíso… ¡en todos lados!
La Corporación Santiago 2023 planteó junto al Ministerio del Medio Ambiente una estrategia de sostenibilidad para que sean unos Juegos ejemplares en materia ambiental. La misma incluye la gestión integral de los residuos, promoviendo la economía circular, con el compromiso de reciclar el 80% de los residuos plásticos generados durante las competencias; la gestión de las emisiones de gases de efecto invernadero, cuantificando la huella de carbono y compensando para lograr la carbono neutralidad; el uso de buses eléctricos en la Villa que hospeda a los atletas; la reducción del consumo de agua con sistemas de riego especiales en las pistas ecuestres; el uso de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables; entre otras iniciativas.
Todo el equipo de Creatividad Positiva entregó todo su esfuerzo y dedicación, con la motivación y el orgullo de ser parte de estos Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Santiago 2023. En nombre de todos, agradecemos a los atletas y a los que acompañaron nuestro camino durante todos estos años, invitándolos a aprender de un evento histórico para nosotros, y a seguir construyendo juntos un Chile cada vez más sustentable.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, anunció el ingreso al Congreso del proyecto de ley de residuos orgánicos en Chile, la cual fomenta la valorización de este tipo de reciclaje.
En los últimos años, la necesidad de aprovechar los residuos orgánicos (restos de frutas y verduras, de poda y jardinería, etc.) comenzó a hacerse más evidente, especialmente cuando los estudios revelaron que alrededor del 58% de la bolsa de basura que un ciudadano genera en su hogar está compuesta por orgánicos. Cuando terminan descomponiéndose en vertederos y rellenos sanitarios, no solo perdemos la oportunidad de aprovecharlos para múltiples usos: también se producen variados impactos ambientales, como la emisión de gases de efecto invernadero, la proliferación de vectores sanitarios (como insectos o roedores) y la filtración de líquidos contaminantes al suelo.
En busca de dar respuesta a esta situación, el Ministerio del Medio Ambiente anunció el desarrollo de un proyecto de Ley de Residuos Orgánicos, iniciativa presentada el pasado Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio, y ratificada la semana pasada con el anuncio de su ingreso al Congreso. Enfocada en promover el reciclaje de los orgánicos, plantea distintos incentivos y obligaciones para promover su recolección y compostaje, evitando que terminen en rellenos sanitarios.
“Evitar que los residuos vegetales terminen en rellenos sanitarios tiene varios efectos positivos”, señaló la ministra en un acto en el EcoParque Peñalolén, en el que se reciclan residuos orgánicos provenientes de ferias libres. “Por un lado, podremos alargar la vida útil de los rellenos sanitarios y disminuiremos la generación de metano, potente gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Además, al compostar produciremos fertilizantes naturales”.
Según estimaciones, alrededor del 13% de las municipalidades del país implementa alguna estrategia de reciclaje de orgánicos, pero la valorización total a nivel nacional es inferior al 1% del total de toneladas de residuos generadas anualmente. Es por eso que el proyecto de ley marca la responsabilidad de los municipios de ofrecer sistemas de recolección puerta a puerta y la implementación de camiones especializados en el reciclaje de orgánicos. También se contempla la entrega de composteras a los hogares, así como proyectos de compostaje comunitario.
La ministra destacó: “Hacer separación en origen tiene un tremendo potencial de educación ambiental, porque se mete a la cocina de nuestras casas, donde podremos ver cómo se transforma un resto vegetal en tierra con nutrientes que nos permite cultivar algo. Ese es un aprendizaje muy importante en un contexto de triple crisis ambiental: la de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación”.
La implementación de la ley sería gradual, creciendo escalonadamente en sus propuestas y según la realidad de cada comuna. Su desarrollo se plantea en cuatro instancias: una inicial en la que se gestionen los restos de poda y jardín, y los residuos orgánicos provenientes de ferias libres; una segunda etapa que incluirá los orgánicos generados en centros comerciales, eventos y estadios; una tercera fase que contemplará también a los restaurantes, cafeterías y hoteles; y una última instancia que extenderá la obligación a los hogares.
La compañía anunció que producirá a escala comercial botellas hechas de papel, elaboradas casi en su totalidad con fibra de fuentes sostenibles.
Tras una ronda de inversión con líderes globales en el área de sostenibilidad, Pulpex, startup inglesa de tecnología de envasado, aseguró que a partir del primer trimestre de 2024 producirá hasta 12,5 millones de botellas de papel, elaboradas con más de un 90% de fibra de fuentes sostenible. Luego, la producción podrá aumentar a través de socios con licencia de fabricación.
Entre los principales inversores se encuentra CMPC, una de las empresas de celulosa y papel más grandes del mundo, fundada en Chile en 1920, que hoy cuenta con 46 centros de fabricación en 12 países.
La innovadora propuesta apunta a suministrar a marcas de consumo líderes a nivel global más de dos mil millones de botellas de papel para el año 2028, promoviendo la incorporación en el mercado de un producto más amigable con el medio ambiente. Scott Winston, director ejecutivo de Pulpex, señaló: “Nuestra tecnología permitirá y acelerará la disponibilidad de envasado sustentable de fibra para nuestros clientes de marcas principales y sus proveedores de envasado, lo que, a su vez, les permitirá satisfacer la demanda de consumo de envases más sustentables y los ayudará a cumplir sus objetivos de reducción de carbono para el año 2030”.
Las botellas son fabricadas con pulpa de madera de origen sostenible y cuentan con certificación FSC. Serán personalizables según cada marca, y podrán reciclarse como el papel estándar, lo que las convierte en una innovadora solución que permitirá reducir la dependencia del plástico y aprovechar los materiales dentro de una lógica de economía circular.
Comunidad Feliz y Coca-Cola Chile presentaron una investigación acerca de cómo se separan los residuos en viviendas del país.
Para dar respuesta entre todos a la problemática de los residuos, es esencial impulsar el reciclaje en cada ámbito de la sociedad: en industrias, empresas, instituciones públicas, colegios y universidades, centros de salud, comercios. Y los hogares no son la excepción: comenzar el reciclaje en donde vivimos es fundamental para que la práctica se haga costumbre. Especialmente, en comunidades de viviendas en las que conviven numerosas personas, lugares en los que se generan altos volúmenes de residuos.
Para conocer el estado de situación del reciclaje en viviendas colectivas, la plataforma de administración de edificios y condominios Comunidad Feliz y Coca-Cola Chile elaboraron el estudio “Radiografía del Reciclaje en Condominios y Edificios de Chile 2023”. Para ello entrevistaron a 600 administradores o miembros de comités de comunidades de viviendas, consultándolos sobre diferentes aspectos vinculados al reciclaje y la separación de los residuos.
Entre los resultados más destacados, la investigación develó que el 75% de los edificios posee un área específica para dejar los residuos reciclables. Sin embargo, la presencia de un sector particular no es garantía de que la tarea se realice: según el estudio, solo en el 55% de los casos los vecinos llevan los reciclables al espacio asignado, mientras que en el 31% lo hace poco, y en el 10% no lo realizan.
En cuanto al porcentaje de condominios que reciclan, sólo el 43,5% de los vecinos separan de manera adecuada los residuos. Las dificultades para hacerlo, según señala el estudio, surgen principalmente por la escasez de información sobre el tema, seguido por la falta de recursos y la mala coordinación entre los residentes.
Por otra parte, el estudio indagó sobre qué tipos de residuos son los más generados en los condominios. El primer lugar fue ocupado por las botellas de plástico PET, separadas en el 74,8% de las viviendas; luego las siguen el vidrio (70,8%), cartones (65,7%), latas (35,5%) y otros plásticos (20%).
Además, el estudio revela que el 88,5% de los administradores desconoce lo que ocurre con el material una vez que fue separado para su reciclaje, un porcentaje mayoritario que refleja la necesidad de más información sobre el tema.
En síntesis, la investigación demuestra que aún hay camino por recorrer en materia de reciclaje a nivel nacional. Entre todos debemos trabajar por potenciarlo tanto a nivel práctico, estableciendo los espacios apropiados, colocando los contenedores de reciclaje adecuados, gestionando sistemas de recolección, etc.; como a nivel teórico, educando y enseñando cómo separar los residuos, qué ocurre con ellos al ser retirados, y cuál es el impacto positivo que genera para el medio ambiente.
El Ministerio del Medio Ambiente aprobó la conformación del sistema de gestión colectivo que operará para cumplir lo estipulado por la Ley REP.
La Ley REP, creada para disminuir la generación de residuos y fomentar su valorización, estableció a los sistemas de gestión como mecanismos para que quienes colocan productos prioritarios en el mercado nacional (entre ellos, los envases y embalajes) se responsabilicen por ellos y financien su recolección y aprovechamiento.
En el caso de los sistemas de gestión colectivos (que nuclean a varios productores), la normativa señala que deben ser organizaciones sin fines de lucro, y que sus planes de gestión (con estimaciones de residuos generados, mecanismo de financiamiento, procedimientos de licitación, etc.) deben ser autorizados por el Ministerio del Medio Ambiente.
Esta semana, el Ministerio dio el visto bueno al plan de gestión de ProREP, que se convierte así en el primer sistema de gestión colectivo de envases y embalajes (EyE) no domiciliarios. Para la gestión de los domiciliarios, recientemente había aprobado la conformación del sistema de gestión ReSimple.
El Decreto Supremo N°12, que define las metas de recolección y valorización para los EyE, entrará en vigencia en septiembre de este año. La normativa establece metas de valorización progresivas desde su entrada en funcionamiento. En el caso de los no domiciliarios, para el primer año las metas son del 23% de valorización de metales, 48% de papeles y cartones, y 13% para plásticos; para el noveno año, las cifras deberán ascender al 70%, 85% y 55%, respectivamente.
Actualmente, ProREP está conformado por 160 empresas socias, pertenecientes a distintas industrias (minería, salud, automotriz, agroalimentación, entre otras). De esta manera, además de avanzar en lo necesario para su efectiva puesta en marcha, el desafío de la organización es continuar incorporando industrias, para que cada vez más empresas cumplan lo establecido y crezca el número de actores involucrados en una normativa que busca impulsar el cuidado del medio ambiente.
La Ley REP fue promulgada en mayo de 2016 con el objetivo de disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otras valorizaciones a través de la responsabilidad extendida del productor. Si quieres saber más sobre ella, ¡ingresa aquí!
Hoy comienza a regir la normativa para el primero de los productos prioritarios regulados.
La Ley N° 20.920, Ley marco para la gestión de residuos, la Responsabilidad Extendida al Productor y fomento al reciclaje (más conocida como “Ley REP”), tendrá este 20 de enero su primer producto prioritario bajo regulación: los neumáticos fuera de uso (NFU).
La Ley REP fue promulgada en mayo de 2016 con el objetivo de disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otras valorizaciones, a través de la instauración de la responsabilidad extendida del productor. Esto implica, en pocas palabras, que quien genera un residuo debe hacerse cargo de sus costos y sus efectos.
Por el impacto que generan, la Ley identificó 6 productos prioritarios: aceites lubricantes; aparatos eléctricos y electrónicos; baterías; envases y embalajes; pilas, y los neumáticos. Cada uno deberá contar con un Decreto de Metas y Obligaciones Asociadas para quienes colocan dichos productos en el mercado nacional, que deberán cumplirlas a través de Sistemas de Gestión (individuales o colectivos) creados para tales fines.
Las metas para los neumáticos fueron establecidas a través del Decreto Supremo N°8 el 20 de enero de 2021; por eso, 24 meses después de su publicación, hoy comienza a regir. Para esta fecha, los productores e importadores de neumáticos deben estar adheridos a algún Sistema de Gestión.
Los neumáticos fueron considerados como prioritarios por ser un producto de consumo masivo que genera un alto volumen de residuos al terminar su vida útil. Se estima que en Chile se generan más de 140 mil toneladas de residuos de neumáticos al año, una importante cifra que puede derivar en diversos problemas ambientales, como el surgimiento de focos de infección cuando se acumula agua en su interior, o el peligro que revisten por ser fácilmente inflamables. Por eso, promover su valorización se revela esencial, algo factible de lograr mediante procesos mecánicos y químicos, utilizándolos como fuente de energía o para la obtención de nuevos productos.
Las metas
El Decreto define distintas categorías de neumáticos, estableciendo que la normativa aplicará a dos de ellas: los de categoría A (neumáticos de aro inferior a 57 pulgadas, con excepción de los que tengan un aro igual a 45, 49 y 51 pulgadas) y los de categoría B (neumáticos que tengan un aro igual a 45, 49 y 51 pulgadas, y aros iguales o mayores a 57 pulgadas). Quedan excluidos de la normativa los neumáticos de bicicletas y sillas de ruedas, y los neumáticos macizos que no cuentan con cámara de aire.
Metas para los NFU de categoría A
Recolección:
Para el 1° año de vigencia del decreto, se deberán recolectar al menos el 50% de los neumáticos introducidos en el mercado nacional el año inmediatamente anterior.
A partir del 4° año, la meta será del 80%.
A partir del 8° año, la cifra mínima asciende al 90%.
Valorización:
Para el 1° año de vigencia del decreto, se deberán valorizar al menos el 25% de los neumáticos introducidos en el mercado nacional el año inmediatamente anterior.
A partir del 2° año, el 30%.
A partir del 3° año, el 35%.
A partir del 4° año, el 60%.
A partir del 6° año: el 80%.
A partir del 8° año: el 90%.
Metas de valorización para los NFU de categoría B:
Para el 1° año de vigencia del decreto, se deberán valorizar al menos el 25% de los neumáticos introducidos en el mercado nacional el año inmediatamente anterior.
A partir del 5° año, al menos el 75%.
A partir del 8° año, el 100%.
Se trata, en suma, de un hito para la Ley REP, que en septiembre de este año contará con el segundo producto prioritario bajo regulación (envases y embalajes), y que procurará seguir avanzando con los decretos restantes para continuar promoviendo la valorización de los residuos en nuestro país.
El Pacto Chileno de los Plásticos y GfK Chile presentaron una investigación para conocer más sobre las preocupaciones ambientales y el papel del reciclaje en nuestro país.
En el marco de la Semana del Reciclaje organizada por la iniciativa que reúne a todos los actores de la cadena de valor de los plásticos, se dieron a conocer los resultados del estudio “Reciclando-ando”, elaborado por GFK Chile a partir de encuestas a hombres y mujeres mayores de 18 años de todas las regiones del país.
La investigación buscó develar qué tanto preocupa el medio ambiente a chilenos y chilenas, cuántos reciclan, cuáles son las principales dificultades para hacerlo, y qué desafíos enfrenta el país de cara a la implementación de la Ley REP.
Compartimos a continuación algunos de los datos más relevantes del estudio:
La preocupación por el cambio climático está detrás de otras problemáticas sociales (inseguridad, economía, salud, entre otras), pero el porcentaje de ciudadanos que manifiesta inquietud por el tema tiene un crecimiento sostenido en los últimos años.
En cuanto a quiénes deben ofrecer soluciones al cambio climático, el 75% de las personas encuestadas indicó que “El Estado/Gobierno”, seguido de las empresas y de las personas naturales.
Frente a la pregunta “¿Cuáles son los 3 principales problemas ambientales en Chile?”, el 1° puesto fue la escasez de agua, el 2° el aumento de basura y el 3° el calentamiento global. En este sentido, al interrogar sobre las acciones que los encuestados están dispuestos a hacer para combatir estos problemas, la mayoría respondió llevar la basura a puntos de reciclaje, seguido de evitar el uso de productos desechables, el ahorro de energía y la reutilización del agua.
Qué y cómo reciclamos
El 69% de las personas encuestadas declaró reciclar actualmente.
Según señalaron las personas que reciclan, los materiales reciclados son: plástico (83%), vidrios (63%), cartón (59%), latas y metales (56%), papel (51%), pilas (43%), tetrapack (35%), orgánicos (30%), textiles (24%), y eléctricos y electrónicos (17%).
Frente a la consulta acerca de qué se hace con los residuos reciclables, el 77% respondió que los lleva a un punto limpio, mientras que el 37% indicó que los reutiliza, el 26% que los retira la municipalidad y el 24% que hace compostaje de los orgánicos.
Los grupos etarios de 36 a 55 años y de 56 en adelante declararon reciclar en un 72%; curiosamente, el grupo etario de 18 a 35 años lo hace en menor medida (63%).
Entre las personas que declararon no reciclar actualmente, el 62% indicó que es porque no tiene cerca un punto de reciclaje; el 43% porque no tiene espacio, y el 41% porque faltan servicios de recolección. En síntesis, la falta de infraestructura se revela como la barrera principal para reciclar los residuos.
La mayoría de los encuestados señaló que la reciclabilidad del envase es un factor relevante a la hora de consumir un producto, así como el involucramiento de las marcas.
El estudio concluye que la disposición de las personas para actuar depende de “lo que impacte menos en sus costumbres”: es decir, el porcentaje de personas que reciclen podría aumentar de ofrecer mayores facilidades y simplificar las acciones necesarias para hacerlo. Es por eso que ofrecer una infraestructura adecuada, disponer de los contenedores apropiados, contar con los puntos limpios o sistemas de recolección pertinentes, y brindar mayor educación ambiental, son elementos clave para potenciar el reciclaje en el país.
Ámbitos de gran generación de residuos hospitalarios, los centros de salud e instituciones médicas son fundamentales para promover el cuidado del medio ambiente.
La correcta gestión de los residuos en instituciones médicas y la implementación del reciclaje es una responsabilidad que debe ser asumida por todos: las personas en sus casas, las empresas, las escuelas, los gobiernos municipales, las instituciones públicas. Y es también una práctica importante de ser implementada en instituciones sanitarias, en las que se generan altos volúmenes de residuos hospitalarios y los denominados “residuos sólidos municipales”, aquellos generados en la actividad diaria en casas e instituciones, como el plástico, el vidrio o el papel. Aquí les contamos sobre los distintos tipos de residuos, y elementos a tener en cuenta para una separación apropiada en instituciones médicas.
Los residuos hospitalarios
La separación de los Residuos de Establecimientos de Atención de Salud (REAS), que acarrean potenciales peligros sanitarios, es fundamental para evitar la contaminación del ambiente y la transmisión de enfermedades. Esto ha cobrado mayor relevancia en el último tiempo debido a la pandemia del COVID-19 y al gran volumen de residuos hospitalarios que implican las mascarillas, guantes y demás elementos de prevención.
Los REAS se clasifican en: peligrosos (los residuos que presentan riesgo para la salud pública y/o el medio ambiente, por su toxicidad, inflamabilidad, reactividad o corrosividad); radioactivos de baja intensidad (residuos contaminados por radionucleidos en concentraciones superiores a los niveles de exención establecidos); especiales (los que contienen agentes patógenos en concentraciones o cantidades suficientes para causar enfermedades; por ej, cultivos y muestras, plasma, suero, tejidos, restos biológicos, agujas, bisturís); y sólidos asimilables a domésticos (cartón, papel, metal, vidrio, restos de comida, plásticos).
Según la normativa, cada uno de ellos debe contar con un contenedor específico, identificado por su color: rojo para los residuos peligrosos, amarillo para los residuos especiales, y gris para los sólidos asimilables a domésticos.
Residuos reciclables en hospitales, una gran oportunidad
La correcta gestión y tratamiento de los residuos hospitalarios es una tarea básica y reconocida por todos. Sin embargo, no siempre se reconoce el enorme porcentaje de residuos “comunes” que allí se generan: según datos de la Organización Mundial de la Salud, del total de residuos generados en establecimientos sanitarios, alrededor de un 85% son residuos asimilables a domésticos, esto es, residuos no peligrosos similares a los que generamos en nuestras casas o nuestros trabajos: papeles y cartones, plásticos, vidrios, metales, restos de comida (fuente).
Debido a este volumen masivo de desechos, la implementación de un programa de gestión de desechos eficiente, con el equipo adecuado para gestionar tanto los residuos médicos como los reciclables, proporcionará y traerá grandes oportunidades de ahorro de costos para la institución.
¿Sabías que la mayoría de los residuos generados en establecimientos de atención de salud en Chile son potencialmente reciclables?
Es por eso que la implementación de un programa de gestión de residuos que no se circunscriba únicamente a arrojar todos los sólidos asimilables a domésticos a una bolsa gris o negra, sino que incluya la separación según material para el posterior reciclaje, se revela esencial para todo centro médico. De este modo, además de favorecer el funcionamiento interno de la institución, jugarán un destacado rol como actores activos, responsables y comprometidos con el medio ambiente, generando un entorno “verde” en su comunidad.
¿Qué tener en cuenta al implementar el reciclaje en un establecimiento de salud?
✅ Análisis previo A la hora de construir un programa de gestión de residuos hospitalarios y reciclaje es siempre recomendable una instancia previa de diagnóstico de la situación. Contar con un panorama claro acerca de cuántos residuos se generan, qué tipos de residuos son los de mayor volumen, qué días o en qué áreas de la institución se genera cada uno, qué zonas son las más transitadas por el personal interno y por el público, son datos valiosos para luego planear cómo organizar el reciclaje. Es útil identificar espacios relevantes para la generación de residuos: salas de espera, salas de emergencia, quirófanos, comedor, oficinas internas; cada área puede tener su particularidad. Algunos son casos más evidentes: habrá más desechos orgánicos en zonas en las que haya alimentos, y habrá más residuos de papel en oficinas internas.
✅ Información Para que un programa de reciclaje sea eficiente, es imprescindible contar con el compromiso de todos los que forman parte de la institución. Es por eso que capacitar y sensibilizar al personal acerca de la importancia de reciclar, y de cómo se llevará a cabo, es fundamental para el buen funcionamiento interno. Esto incluye información general (sobre la importancia de gestionar adecuadamente los residuos, las consecuencias que trae una mala gestión, los beneficios para el medio ambiente y las personas que implica el reciclaje, etc.) e información práctica (cómo deben ser separados los residuos, dónde estarán ubicados los contenedores, quiénes serán los encargados del posterior traslado de lo recolectado, etc.).
✅ Trabajo colaborativo Para acompañar el desarrollo del programa, es muy útil trabajar coordinadamente con actores relevantes del lugar en el que se encuentra la institución: gobierno municipal, recicladores de base, empresas recolectoras, etc. La acción colaborativa entre múltiples participantes permitirá que la estrategia ambiental obtenga más impacto y adhesión en toda la comunidad.
✅ Seguimiento La implementación de un programa de reciclaje no finaliza luego de la instalación de contenedores o de la colocación de carteles: para mejorar su eficacia, es un proceso continuo que debe ser evaluado y retroalimentado.
✅ Los contenedores Los contenedores para separar los residuos son elementos centrales en todo programa de reciclaje. Deben estar ubicados en lugares accesibles y prácticos, en espacios visibles donde se agrupe gente (pero sin estorbar la circulación). El funcionamiento diario de la institución y el análisis previo pueden brindar pistas acerca de dónde es mejor colocarlos. Deben adaptarse a los hábitos y espacios de lugar: por ejemplo, contenedores para residuos orgánicos en zonas de comida, o contenedores para papeles en oficinas en las que se generen documentos e impresiones. Junto a los contenedores es necesario contar con gráficas que expliquen como separar los residuos. Muchos cuentan con la posibilidad de colocar el nombre y el símbolo del residuo correspondiente. Las etiquetas deben ser llamativas y fáciles de entender, siguiendo un mismo diseño para estandarizar toda la gráfica de la institución. Contenedores hay de distintos estilos, tamaños y diseño, y deben ser elegidos según su funcionalidad y el criterio estético de la institución.
¿Cuánto reciclan los colegios en chile? Un reciente estudio reveló que solo la mitad de los establecimientos educativos del país realiza algún tipo de reciclaje.
Al pensar en instituciones adecuadas para promover el reciclaje, las educativas son tal vez las más indicadas: en ámbitos en los que se enseñan conocimientos, prácticas, valores y comportamientos, transmitir hábitos ambientales como el reciclaje se revela esencial. Sin embargo, según un reciente estudio, los colegios chilenos se encuentran hoy a mitad de camino en materia de reciclaje.
Las empresas Tetra Pak y Kyklos, con la colaboración de un comité estratégico conformado por doce entidades públicas y privadas, elaboraron el “Primer estudio nacional de reciclaje en establecimientos educacionales”, encuestando entre septiembre de 2021 y enero de 2022 a 1.647 colegios de 305 comunas de Chile. El objetivo fue conocer la situación del reciclaje en las instituciones educativas: cuántas reciclan, qué obstáculos encuentran, que desafíos les esperan.
Según los datos recolectados, el 50,8% de los colegios separa los residuos para su reciclaje. El 90% manifestó separarlos por categoría desde el inicio y, en proporción, la mayoría la componen plásticos, papeles y cartones (77%), seguidos de cartones para bebidas, vidrios y metales. Además, como era de suponer, los colegios más avanzados en el área son los que cuentan con certificación de excelencia en el Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), otorgada por el Ministerio del Medio Ambiente.
En cuanto al volumen de residuos recolectados, la cantidad varía según el tamaño del colegio, desde 0,5 kg hasta 1 tonelada mensual. El estudio destaca que según el promedio de residuos que reciben los establecimientos dado su tamaño, el total deresiduos que se podrían valorizar por mes a nivel nacional es de 700 toneladas, una cifra estimativa que refleja la importancia de abordar esta problemática.
El reporte indica además que la principal fuente de generación de los envases y embalajes en los colegios es la alimentación de los estudiantes, provenientes tanto del propio colegio como de las casas. Y en el caso de los residuos orgánicos, apenas el 12% se está gestionando, una cifra que sin duda debiera ser mayor.
En cuanto al área logística, el 35% de los colegios señala que ellos mismos se encargan de trasladar lo recolectado al punto limpio más cercano. El 46%, por su parte, declaró que el retiro se realiza desde el establecimiento, una tarea realizada por el municipio, una empresa gestora o un reciclador de base.
Entre los colegios que manifestaron no reciclar, las causas son principalmente dos: la falta de un sistema de retiro de los residuos y la escasa información respecto de los beneficios del reciclaje. También mencionaron la falta de tiempo y de infraestructura para hacerlo. Estas dificultades, además, se acentúan en los colegios alejados de la zona central del país, como los de Arica o Villa O’Higgins, donde los residuos deben trasladarse más de dos mil kilómetros para ser valorizados.
Desde una perspectiva positiva, que numerosos colegios no reciclen no implica necesariamente que no estén interesados en hacerlo: el estudio señala que menos del 10% indicó que la causa de no hacerlo es por falta de interés. De hecho, el 92% de los colegios aseguró que cuenta con temas de reciclaje en algunas asignaturas, lo que demuestra que, si bien falta que se concrete en la práctica, el interés al menos se observa en lo teórico.
Es por esto que el estudio remarca: “Avanzar hacia una formalización del sistema a nivel nacional de reciclaje en los colegios es clave, ya que no basta con las ganas que ellos tengan, sino que además hay que entregarles todas las herramientas necesarias para obtener un efecto real y sostenible en el tiempo”.
De cara al futuro, pensando en oportunidades de mejora, el estudio señala cuatro elementos importantes para tener en cuenta. En primer lugar, menciona lo importante que es trabajar el tema desde la primera infancia, algo que se observa en los colegios con sistemas de reciclaje exitosos. Promover tempranamente la cultura del reciclaje hace que los niños lo incorporen de manera natural, ayudando incluso a que se involucren más sus familias.
En segundo lugar, destaca que los casos más avanzados se dan cuando el compromiso con el medioambiente se impulsa desde las municipalidades. Tal es el caso, por ejemplo, de Los Ángeles, donde la municipalidad les exige a los establecimientos educativos contar con la certificación ambiental SNCAE. A mayor compromiso municipal con el reciclaje, mayores son las chances de que los colegios adopten prácticas en ese sentido.
En tercer lugar, el estudio subraya que los centros educativos son grandes aliados para educar a la comunidad. Los colegios pueden convertirse en iniciadores de una cadena que involucra a los estudiantes, a sus familias, a quienes trabajan allí y a toda la comunidad en general, traspasando las fronteras del establecimiento. De hecho, según el estudio, se evidenció una mayor tasa de recuperación de residuos en los casos de colegios que involucran a los vecinos de la zona.
Y en cuarto lugar, el reporte hace hincapié también en la importancia de que las propias instituciones colaboren entre sí. Creando redes de trabajo y compartiendo experiencias buenas y malas ayudará a que todo el sistema educativo logre avanzar en el área.
En suma, el estudio revela qué aún queda camino por recorrer. Todavía hay muchos colegios que no cuentan con programas de reciclaje, pero la mayoría demuestra un interés genuino para empezar a hacerlo, lo que precisa que todos, desde ámbitos públicos y privados, trabajemos para promoverlo. Como espacios de formación para miles de niños y adolescentes, potenciar la cultura del reciclaje en los establecimientos educativos es una tarea urgente para continuar cuidando el medio ambiente.
La proliferación de basurales ilegales en Chile, es una de las principales problemáticas que afectan al medio ambiente en nuestro país.
La acumulación de residuos en basurales ilegales genera un impacto ambiental con múltiples aristas: contaminación del agua subterránea, daño a la fertilidad del suelo, generación de gases contaminantes, destrucción de ecosistemas, riesgos sanitarios para quienes viven cerca, entre otros tantos efectos preocupantes.
Para abordar esta realidad con datos precisos y un panorama general, Javier Fáundez y Felipe Ossio, académicos de la Universidad Católica, elaboraron un Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos. Este documento refleja el mapa de situación de los basurales ilegales en Chile, además del caso particular de los residuos de construcción y demolición.
A través de una investigación que incluyó la consulta a 345 municipalidades, el informe arroja algunos datos relevantes para comprender el contexto nacional en la materia, y para ofrecer una mirada general que sirve de base para plantear acciones concretas.
Según los datos que recolectaron, en Chile existen 3.735 sitios de disposición final ilegal de los residuos, equivalentes a 1.444,08 ha. De ellos, estiman que 3.492 corresponden a microbasurales (sitios menores a 1 ha) y 243 a vertederos ilegales (sitios mayores a 1 ha).
La Región Metropolitana es la que posee más sitios de disposición final ilegal, 931, un 24,93% del total nacional. En segundo y tercer lugar se encuentran Valparaíso (16,14%) y Coquimbo (11,06%).
En Chile se generan cada año casi 3 millones de m3 de residuos de construcción y demolición, y más de un 20% de ellos no tienen en su región un sitio de disposición legal para ser depositados.
En síntesis, se trata de cifras preocupantes que obligan a tomar medidas que permitan controlar la problemática de los basurales ilegales, promoviendo estrategias que fomenten la valorización de los residuos y promuevan la economía circular.