El Senado aprobó la normativa que busca disminuir la contaminación provocada por las colillas de cigarros.
La Sala del Senado aprobó este miércoles la reglamentación impulsada por el proyecto “Chao Colillas”, iniciativa que promueve la prohibición de fumar en playas, ríos y lagos, entre otras medidas orientadas a reducir el impacto que tales residuos generan en el medio ambiente. Así, el proyecto quedó en condiciones de ser promulgado como ley por el Poder Ejecutivo.
Se trata de una reglamentación que apunta a complementar la normativa ya vigente sobre este tema, que estipulaba la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados, como bares y restaurantes, y en espacios en los que circulan menores de edad, como escuelas o parques. Con la nueva ley, la prohibición correrá también para playas, ríos y lagos, dentro de una faja de 80 m. de ancho (medidos desde la línea más alta de la marea). También se prohíbe arrojar los filtros o colillas en la vía pública y en patios o espacios abiertos.
Además, la ley dispone que en lugares públicos en los que no esté prohibido fumar, deberán instalarse ceniceros o contenedores de cigarros, destinados a recibir filtros, colillas y cenizas. Es el caso de aeropuertos, centros comerciales, cines, teatros, supermercados, entre otros.
En cuanto a la fiscalización, la encargada de velar por el cumplimiento de la normativa será la policía marítima, fluvial y lacustre; además, cualquier ciudadano podrá denunciar el incumplimiento de la ley. Las multas por infringirla oscilarán entre 1 y 4 Unidades Tributarias Mensuales (UTM).
A través de este proyecto, entonces, se podrá dar respuesta a una de las principales problemáticas ambientales que afectan a las zonas costeras de nuestro país.
La proliferación de basurales ilegales en Chile, es una de las principales problemáticas que afectan al medio ambiente en nuestro país.
La acumulación de residuos en basurales ilegales genera un impacto ambiental con múltiples aristas: contaminación del agua subterránea, daño a la fertilidad del suelo, generación de gases contaminantes, destrucción de ecosistemas, riesgos sanitarios para quienes viven cerca, entre otros tantos efectos preocupantes.
Para abordar esta realidad con datos precisos y un panorama general, Javier Fáundez y Felipe Ossio, académicos de la Universidad Católica, elaboraron un Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos. Este documento refleja el mapa de situación de los basurales ilegales en Chile, además del caso particular de los residuos de construcción y demolición.
A través de una investigación que incluyó la consulta a 345 municipalidades, el informe arroja algunos datos relevantes para comprender el contexto nacional en la materia, y para ofrecer una mirada general que sirve de base para plantear acciones concretas.
Según los datos que recolectaron, en Chile existen 3.735 sitios de disposición final ilegal de los residuos, equivalentes a 1.444,08 ha. De ellos, estiman que 3.492 corresponden a microbasurales (sitios menores a 1 ha) y 243 a vertederos ilegales (sitios mayores a 1 ha).
La Región Metropolitana es la que posee más sitios de disposición final ilegal, 931, un 24,93% del total nacional. En segundo y tercer lugar se encuentran Valparaíso (16,14%) y Coquimbo (11,06%).
En Chile se generan cada año casi 3 millones de m3 de residuos de construcción y demolición, y más de un 20% de ellos no tienen en su región un sitio de disposición legal para ser depositados.
En síntesis, se trata de cifras preocupantes que obligan a tomar medidas que permitan controlar la problemática de los basurales ilegales, promoviendo estrategias que fomenten la valorización de los residuos y promuevan la economía circular.
En los últimos días se dieron a conocer preocupantes imágenes de uno de los sitios naturales más conocidos del país.
El desierto de Atacama fue protagonista de noticias y fotos que circularon más allá de Chile, y no se debió a motivos turísticos o culturales: se viralizaron las enormes montañas de ropa usada que allí se descarta.
Una de las tantas aristas que genera sobreacumulación de basura y daños al medio ambiente es la denominada fast fashion. Se trata de un sistema de “moda rápida”, en el que la industria produce grandes cantidades de ropa para introducir en el mercado, fomentando un consumismo que se acelera cuando, al poco tiempo, esa indumentaria es reemplazada por “nuevas tendencias”.
Este fenómeno genera graves consecuencias (desde un consumismo exacerbado a las precarias condiciones laborales en que se realizan las prendas), y el medio ambiente es uno de los afectados. Por eso generaron impacto las imágenes del desierto de Atacama, convertido en un vertedero de indumentaria.
Chile es uno de los países que más ropa recibe proveniente de Europa o Estados Unidos, donde fue usada luego de su fabricación en Asia. Se estima que de las 59.000 toneladas que llegan anualmente al puerto de Iquique, alrededor de 39.000 terminan sin ser revendidas y desechadas en vertederos.
Según un estudio que la Organización de las Naciones Unidas dio a conocer en 2019, del 2000 al 2014 se duplicó la producción de ropa a nivel mundial. Allí se destacaban datos alarmante: la industria de la indumentaria genera alrededor del 8% de los gases de efecto invernadero, y es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global. Además, la ropa no es biodegradable, y en muchos procesos de fabricación se utilizan químicos nocivos.
Imágenes como las de Atacama son elocuentes, y sirven para tomar conciencia y reclamar por modelos de producción y consumo sustentables, promoviendo la reutilización y el reciclaje, y actuando a favor del medio ambiente.
La organización de la máxima cita deportiva en el mundo ha manifestado y puesto en práctica su compromiso medioambiental.
Los Juegos Olímpicos de Tokio son uno de los eventos de mayor impacto masivo a nivel global, con decenas de países compitiendo en múltiples disciplinas. Si bien el aspecto deportivo es el central, a menudo se destacan otras facetas importantes: la social, la cultural, la económica, la turística. Y en la nueva edición de los Juegos, en Tokio, ha emergido una nueva faceta a considerar: la ambiental.
“Be better, together – For the planet and the people” (“Ser mejores, juntos – Por el planeta y por la gente”) es uno de los eslóganes lanzados por la organización de esta edición del evento, manifestando el compromiso ambiental y el interés por convertirse en difusores de valores sustentables.
Desde el discurso está claro el compromiso asumido. ¿Y desde las acciones? Las principales, a continuación.
Huella de carbono
Uno de los objetivos planteados es el de reducir la huella de carbono generada por el evento. Una búsqueda que se vio, de algún modo, beneficiada por el contexto de la pandemia: dada la inasistencia de público internacional por cuestiones sanitarias, el impacto producido ya será de por sí menor.
Para contribuir a lograrlo, desde la organización señalaron que alrededor del 60% de las sedes son existentes, evitando el impacto ambiental que supondría la construcción de nuevas instalaciones. Y además de apoyarse en criterios sustentables para la construcción de nuevos espacios, destacan que la electricidad utilizada en las sedes de las competiciones y en la Villa Olímpica será 100% renovable.
Economía circular
Otro de los objetivos está vinculado al impulso de la economía circular, apuntando a una buena gestión de los recursos sin generar desperdicios, y promoviendo las energías renovables. Para ello, se destaca queel 90% de los vehículos utilizados en los Juegos serán eléctricos. Además, la organización planteó como objetivo la reutilización oreciclaje del 99% de los artículos y bienes adquiridos o alquilados, y del 65% de los residuos generados durante los Juegos.
Uno de los ejemplos que más llamó la atención dentro de esta estrategia es el de las camas de las habitaciones de los deportistas en la Villa Olímpica: fueron elaboradas con cartón reciclado. Tras los Juegos, su base será reutilizada para fabricar productos de papelería, mientras que el colchón será utilizado para la elaboración de productos plásticos.
El podio, las medallas y los uniformes
Tres elementos centrales en la competencia son el escenario en el que se premia a los ganadores, las medallas entregadas, y el uniforme de los miembros de la organización del evento. Lo novedoso es que en cada uno de ellos se aplicaron criterios sustentables, basados en el reciclaje y la reutilización.
Los podios fueron impresos en 3D a partir de materiales plásticos recuperados. Fueron 24.5 las toneladas de desechos plásticos recolectados durante 9 meses, provenientes de donaciones hechas por escuelas, comercios y hogares, así como también de los residuos plásticos encontrados en el mar.
Con respecto a las medallas, fueron elaboradas a partir de materiales metálicos reciclables, obtenidos a partir de pequeños dispositivos electrónicos (como celulares) donados por personas de todo Japón.
Y en cuanto a la vestimenta utilizada por los voluntarios y el personal de la organización, también se consideró una mirada sustentable para elaborar los diseños de tradicional estilo japonés. Según detallo el director de moda encargado de la tarea, fue elaborada en un alto porcentaje a partir de fibras recicladas ecológicas.
Se trata, en suma, de numerosas estrategias para promover unos Juegos Olímpicos más sustentables, capaces de convertirse en plataforma de difusión y compromiso hacia el medio ambiente.
Uno de los objetivos que nos moviliza es impulsar el cuidado de la flora y fauna chilenas, reconociendo su importancia para el medio ambiente y para el resto de los seres vivos. Una manera de hacerlo es a través del reciclaje. Al reciclar, ayudamos a disminuir la contaminación que afecta a la tierra y a la vegetación que crece en ella. Reducimos también la acumulación de basura y la emisión de gases contaminantes, una de las causas que contribuyen al cambio climático (y que puede derivar en incendios o sequías que afecten a nuestros bosques). Y también evitamos el agotamiento de recursos, como la madera utilizada para fabricar papel nuevo.
Para afirmar nuestro compromiso, con el propósito de proteger la flora y fauna chilenas, realizamos una alianza con Fundación Reforestemos, organización sin fines de lucro que impulsa la recuperación de los bosques nativos y de áreas de alto valor ecológico de nuestro país.
La Fundación nació después de un gran incendio en el sur de Chile, en el Parque Nacional Torres del Paine, en 2012, y expandió su trabajo en 2017, luego de incendios en otras zonas del país. Su objetivo es restaurar esas zonas degradadas por los incendios y áreas de alto valor ecológico, a través de proyectos que contribuyan al cuidado y la recuperación de los bosques; por ejemplo,plantando árboles nativos.
Como empresa tenemos el compromiso de una donación mensual de árboles, que son plantados en la Patagonia o la zona centro sur del país, y de invitar a las personas a plantar árboles en nuestro bosque virtual: ¡pueden encontrarlo aquí!
Protegiendo a los animales
Promover el cuidado de la flora y fauna chilenas es una tarea que asumimos con compromiso y orgullo. A través del reciclaje podemos ayudar a hacerlo: un medio ambiente más sano, libre de residuos y contaminación, será un mejor entorno para los animales.
Reciclando estaremos contribuyendo a la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad y a mantener limpio el hábitat de las distintas especies. Además, evitamos que sufran las consecuencias del cambio climático, y que su vida no esté en riesgo, como el caso de las especies marinas que ingieren accidentalmente sustancias tóxicas o residuos como el plástico.
Como símbolo de nuestro compromiso, hemos apadrinado a Chilly Willy, un pingüino de Humboldt que vive en Buin Zoo. Se trata de una especie que habita en la costa, se alimenta de peces, mide de 65 a 70 cm y vive. Hoy, su estado de conservación es vulnerable, con amenazas como la caza, el tráfico ilegal y la sobreexplotación de recursos, que afecta su hábitat.
A través de nuestro aporte, contribuimos a la alimentación, los cuidados diarios y sus controles veterinarios.
La iniciativa que prohíbe fumar en playas, ríos y lagos fue aprobada por la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados.
Dentro de los residuos que se generan en las playas, cerca del mar, ríos o lagos, la contaminación producida por las colillas de cigarrillos ocupan un importante porcentaje. Se trata de uno de los desechos más arrojados por las personas, lo que implica una significativa contaminación en zonas vitales para la biodiversidad.
Para dar respuesta a esta situación, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto que busca prohibir fumar en tales zonas y sancionar a quienes arrojen colillas. Además, se establece que los cigarrillos que se vendan en el país deben ser fabricados con materiales biodegradables.
En la actualidad, la prohibición de fumar rige en espacios públicos cerrados, como bares o restaurantes, y en espacios cercanos a menores de edad, como colegios o parques. De avanzar la iniciativa, se sumarían también playas, ríos y lagos.
Entre las fuente que se tomaron para dar forma al proyecto, se menciona el estudio realizado por “Científicos de la Basura” de la Universidad Católica del Norte. Allí se indica que las colillas de cigarrillos representan más del 40% de los residuos recolectados en playas del país, un porcentaje sin dudas muy significativo.
El proyecto continuará en los próximos días el proceso legal hacia su promulgación, para poder así legislar una de las problemáticas que más afecta las zonas costeras de nuestro país.
El Congreso aprobó la prohibición de utensilios y envases plásticos en comercios y delivery.
Con el fin de disminuir la generación del plástico, uno de los residuos más contaminantes, el Congreso aprobó la ley contra plásticos de un solo uso en locales de venta de comida o en servicios de delivery.
De este modo, se limita la entrega de vasos, tazas, cubiertos, bombillas, platos, cajas, envases, bandejas, etc., en tanto no sean reutilizables, en restaurantes, cafés, clubes sociales, panaderías, casinos, entre otros espacio similares que comercialicen comida preparada.
La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, señaló: “La aprobación de este proyecto, apoyado transversalmente por los parlamentarios y la sociedad civil, es un hito en el cuidado y protección del medio ambiente de Chile. Un proyecto responsable, pero ambicioso que permite hacernos cargo de más de 23.000 toneladas de plásticos de un solo uso que generan, al año, locales como restaurantes, bares, cafeterías y el delivery”.
Los supermercados y almacenes están obligados por la ley a ofrecer siempre opciones de bebidas retornables, así como también a recibir el envase del consumidor. Además, los servicios de delivery de alimentos no podrán entregar en plásticos, salvo que se trate de plásticos compostables certificados.
Tras la publicación de la ley, se extenderá un plazo de 6 meses para adecuarse a ella. El incumplimiento podrá implicar multas de entre 1 UTM y 5 UTM por cada producto entregado que no cumpla con la normativa.
Una innovadora iniciativa busca reducir la contaminación generada por los elementos para prevenir el covid.
Una de las consecuencias ambientales surgidas a raíz de la pandemia es la contaminación generada por elementos de salud utilizados para prevenir los contagios, como las mascarillas o guantes plásticos. Si bien su uso es necesario para resguardar la salud, significa también una importante cantidad de residuos que pueden contaminar el medio ambiente.
Con el objetivo de reducir tal impacto, surgió un interesante proyecto elaborado por los Ministerio del Medio Ambiente y de Ciencias, la Universidad de Concepción y la Asociación de Industriales Pesqueros de la Región del Biobío: el reciclaje de la “basura covid”, que convierte las mascarillas plásticas en posavasos, maceteros, portalápices y otros nuevos productos.
Caso ejemplar de economía circular, la iniciativa se originó en la necesidad de actuar frente a las más de 20.000 mascarillas utilizadas semanalmente en las plantas pesqueras del Biobío. Entre julio y diciembre de 2020 se recolectaron más de 145 kg de mascarillas, que se convirtieron por un proceso mecánico en posavasos, con rigurosa sanitización mediante. Desde enero de este año hasta hoy, se han recolectado 345 kg, que se convertirán en nuevos productos.
Macarena Cepeda, presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (ASIPES), señaló: “Nuestro sueño es que este proyecto crezca y sea replicado por otras industrias en todo Chile. Estamos orgullosos del trabajo desarrollado acá en la región y que nuestro sector esté liderando en el reciclaje de este desecho. Estamos trabajando en una segunda etapa que suma a más plantas, que aumentará el volumen recuperado y le dará continuidad gracias al compromiso de las empresas y los trabajadores”.
La iniciativa pretende convertirse así en un modelo de economía circular, capaz de dar respuesta a una problemática actual, y capaz de ser replicado cada vez en más lugares.
Se oficializó el decreto para el reciclaje de envases y embalajes.
Hoy se publicó en el Diario Oficial el decreto que establece metas de recolección y valorización para los envases y embalajes, parte de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (conocida como Ley REP o Ley del reciclaje).
Las metas fijadas apuntan a que el porcentaje de reciclaje de envases y embalajes domiciliarios de las empresas pase del 12,5% de hoy a un 60% en el mediano plazo, alcanzando niveles equivalentes a los países desarrollados. También se determinan metas específicas para el porcentaje de reciclaje de cada tipo de residuos: 60% para cartones para líquidos; 55% para metales; 60% para papel y cartón; 45% para plásticos y 65% para vidrios.
La Ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, señaló: “La publicación hoy del decreto de envases y embalajes de la ley de reciclaje nos permitirá cambiar la forma en que reciclamos en Chile, permitiéndonos aumentar con fuerza las tasas de recolección y valorización de millones de envases plásticos, de vidrio, metales, cartón para líquidos y papeles y cartones. Establecimos que las empresas deberán implementar un sistema de recolección puerta a puerta, es decir, pasará el camión del reciclaje lo que nos permitirá masificar y democratizar este servicio”.
De esta manera, se establece también un esquema de recolección domiciliaria, con un “camión del reciclaje” que buscará puerta a puerta los envases, evitando el traslado de las personas a los puntos limpios. Será una estrategia que también irá implementándose paulatinamente: en el corto plazo, el 10% de las viviendas tendrán el servicio, mientras que se busca alcanzar el 80% de cobertura a largo plazo. Actualmente ya se están realizando pilotos: por ejemplo, a través del sistema de gestión organizado por el gremio de alimentos y bebidas AB Chile, existe un piloto en Providencia que tiene una cobertura del 90% de los edificios de esa comuna, mientras que en los próximos meses iniciarán la operación en Colina y Quilicura.
“Actualmente cada persona genera casi 1,3 kilos de basura al día, pero reciclamos una fracción muy pequeña de ello. Con la publicación de este decreto se da inicio a una nueva forma de reciclar donde ya no es solo la ciudadanía la que tiene que ir a los puntos limpios, sino que las empresas deberán organizar y financiar sistemas de gestión y recolección del reciclaje de los envases y embalajes que generan directamente a nuestros hogares”, sostuvo la ministra Schmidt.
Las empresas tendrán la obligación de detallar la cantidad de plástico, metal, vidrio, cartón y tetrapack que ingresan al mercado, una adecuación que será paulatina, y que a los dos años contemplará multas por incumplimiento. Además, deberán instalarse puntos limpios o centros de acopio en el 75% de las comunas del país, lo que significa la instalación de 350 nuevos puntos limpios.
Impulsan el reciclaje bajo la campaña “Que no te dé lata reciclar tu lata”.
Las latas son uno de los componentes principales de los residuos generados a nivel municipal y domiciliario. Se calcula que 15 mil toneladas de latas terminan en vertederos o rellenos sanitarios en nuestro país, contribuyendo a la contaminación del medio ambiente. Es por eso que su reciclaje es imprescindible, especialmente por el hecho de que el aluminio es altamente reciclable y puede ser reutilizado indefinidamente.
Con el objetivo de promover el reciclaje, las empresas Kyklos y Metalum (líder en reciclaje de aluminio en Chile) formaron una alianza para crear el Banco Social de Latas, una iniciativa que se focaliza en el reciclaje “para trabajar por la unidad del país a través de un desafío común, con el fin de eliminar los residuos que llegan a los rellenos sanitarios o vertederos y, además, generar un impacto social positivo”.
La primera campaña, denominada “Que no te dé lata reciclar tu lata”, tiene como fin remodelar un hogar de la Fundación Las Rosas, organización que acoge a más de 2.200 adultos mayores en Chile. El objetivo planteado es recolectar 200 mil latas, para lo cual se dispondrán contenedores de reciclaje y puntos móviles en hogares de la fundación, así como también se invita a instalar puntos de recolección en supermercados, restaurantes y otros comercios. De este modo, la propuesta busca generar un impacto positivo tanto social como ambiental.
El reciclaje de las latas de aluminio es sumamente importante: según lo estimado, al reciclar 1 tonelada se evitan alrededor de 8 toneladas de CO2 en la atmósfera. Además, utilizar aluminio reciclado permite ahorrar un 94% de la energía utilizada en la fabricación de productos con aluminio virgen.